El imperio se muda de sede

En el año de 1807, Napoleón Bonaparte deseaba contrarrestar a toda costa la influencia económica y el prestigio comercial de su encarnizado rival, el Reino Unido. El emperador tenía relaciones con todos los estados de Europa excepto uno: Portugal, reino que había sido aliado de los británicos por más de 400 años. Como parte de su guerra indirecta contra el Reino Unido, las tropas francesas, junto con sus aliados españoles, invadieron Portugal en noviembre de 1807. Los monarcas lusitanos, sobrepasados por el ejército combinado tomó la muy polémica decisión de trasladar la capital, no a ninguna otra región del viejo continente, sino al nuevo. La reina María I mudó toda la corte de Lisboa a Río de Janeiro.

Así, se dio el insólito caso en que un imperio, en este caso el portugués, comenzó a ser gobernado desde una de sus colonias, Brasil. Portugal luego se liberó del yugo francés, pero el comercio se dinamizó tanto en Brasil que, en 1815, se terminó creando el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, dándole a su colonia americana el mismo estatus que la europea. Así, el tema de que, durante un periodo importante de la historia, Europa y América fueron un solo ente con un amplio intercambio cultural, tiene quizás en este particular episodio su más claro ejemplo.

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